Close-up black and white image of a phrenology head with brain sections labeled.

Reconocer nuestros propios sesgos es una de las formas más honestas de hacer ciencia forense.

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Cruzar fronteras es avanzar. Cuestionar lo aprendido es evolucionar.

En el ámbito forense, creer que una profesión puede explicarlo todo desde sus propios límites es uno de los errores más peligrosos.

La ciencia forense exige cruzar fronteras. Dialogar con otras disciplinas, incorporar nuevas metodologías, contrastar conocimientos y cuestionar aquello que durante años se dio por cierto. No para abandonar la especialidad, sino para hacerla más rigurosa.

Un investigador que solo mira desde su propia formación corre el riesgo de confirmar lo que ya cree. Allí aparecen los sesgos: de experiencia, de contexto, de confirmación, de expectativa. Y cuando el sesgo entra en una pericia, puede convertir una hipótesis en una aparente certeza.

Por eso, creer en la ciencia también significa estar dispuesto a dudar de uno mismo.

La criminalística necesita criminología. La accidentología necesita física, ingeniería y reconstrucción científica. La documentología necesita tecnología y análisis digital. La identificación humana necesita genética, antropología y nuevas herramientas. Y todas necesitan algo fundamental: pensamiento crítico.

Traspasar fronteras profesionales no es invadir otras disciplinas. Es comprender que un hecho complejo no reconoce los límites de nuestros títulos.

El verdadero profesional forense no busca demostrar que tiene razón. Busca descubrir si puede estar equivocado.

Porque cuando dejamos de cuestionar nuestros propios métodos, dejamos de investigar y comenzamos simplemente a confirmar.

En un escenario donde la tecnología, la inteligencia artificial y la complejidad criminal avanzan más rápido que muchas prácticas tradicionales, la interdisciplinariedad ya no es una opción académica: es una condición de confiabilidad.

Cruzar fronteras es avanzar. Cuestionar lo aprendido es evolucionar. Y reconocer nuestros propios sesgos es una de las formas más honestas de hacer ciencia forense.

 

 

 

 

 

 

 

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