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La criminología no es para después del delito. Es para entenderlo antes, durante y después
Existe una idea profundamente arraigada que limita el verdadero alcance de la criminología: creer que su función comienza cuando una persona es condenada y termina con su reinserción social. Esa percepción ha reducido una disciplina científica a una herramienta penitenciaria, dejando de lado su enorme potencial para comprender los hechos desde una perspectiva integral.
La consecuencia de este error conceptual es evidente. En numerosas investigaciones forenses, la criminología prácticamente no participa. El análisis suele concentrarse en responder qué ocurrió, mientras se deja de lado la pregunta más importante: ¿por qué ocurrió?
La criminalística reconstruye los hechos mediante la evidencia material. La medicina legal explica las lesiones. La accidentología determina la mecánica de un siniestro. Todas son disciplinas indispensables. Sin embargo, la criminología aporta algo diferente: analiza los factores humanos, sociales, ambientales y situacionales que permitieron que ese hecho sucediera. No reemplaza a las ciencias forenses; las integra y les otorga contexto.
Cuando la criminología está ausente, muchas investigaciones se limitan a describir evidencias sin comprender los procesos que las generaron. Se pierde la posibilidad de identificar patrones, detectar fallas sistémicas, anticipar riesgos y construir verdaderas estrategias de prevención.
Desde nuestro estudio entendemos que una segunda mirada técnica también implica incorporar una perspectiva criminológica. No nos conformamos con verificar si una conclusión es correcta; buscamos determinar si la investigación fue realmente completa, si se analizaron todas las variables relevantes y si las evidencias fueron interpretadas dentro de un contexto científico más amplio.
La criminología no debería aparecer únicamente cuando existe un condenado. Debería estar presente desde el inicio de toda investigación compleja, porque comprender un fenómeno en profundidad es la única forma de mejorar la calidad de las pericias, fortalecer las decisiones judiciales y evitar que los mismos errores vuelvan a repetirse.
Quizás el mayor desafío no sea incorporar más tecnología ni producir más informes periciales. El verdadero desafío es abandonar la idea de que la criminología pertenece exclusivamente a las cárceles y reconocer que también pertenece a los laboratorios, a los escenarios de investigación y a cada expediente donde todavía quedan preguntas sin responder.
La mayor deuda de las ciencias forenses no es la tecnología. Es haber dejado a la criminología fuera de la escena de investigación. La diferencia entre resolver un caso y comprender un fenómeno radica, muchas veces, en aplicar una mirada criminológica.
¿Tenés un caso que necesita una segunda mirada técnica?
Revisamos pericias y elementos técnicos para detectar inconsistencias y definir el mejor camino de trabajo.

