"Cuando la noticia comienza a dirigir la investigación, la verdad corre el riesgo de convertirse en una simple versión de los hechos."
La investigación criminal y el periodismo cumplen funciones distintas, aunque con frecuencia sus caminos se cruzan en casos de gran repercusión pública. Mientras el periodismo tiene la misión de informar con rapidez, la investigación criminal debe reconstruir los hechos mediante evidencia objetiva, metodología científica y análisis crítico.
El mayor riesgo aparece cuando el relato mediático comienza a instalar hipótesis o señalar responsables antes de que la investigación concluya. Esa presión puede influir en testigos, condicionar la opinión pública e incluso favorecer sesgos durante el trabajo pericial, alejando la investigación de la búsqueda objetiva de la verdad.
Desde la criminología, la verdad no puede construirse sobre especulaciones ni sobre la repercusión mediática. Debe surgir de pruebas técnicamente verificables, obtenidas y analizadas bajo criterios científicos. Por ello, en causas de alta exposición resulta indispensable revisar la calidad de las pericias y garantizar que las conclusiones respondan a la evidencia y no al impacto de un relato periodístico.
Informar es una responsabilidad social; investigar es una tarea científica. Confundir ambos roles puede afectar la calidad de la investigación y, en consecuencia, la correcta administración de justicia.
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