pexels dpsinghbhullar 30483129

La escena no necesita más relato

La escena no necesita más relato. Necesita control técnico

Hay algo incómodo pasando en el mundo forense local.

Y no tiene que ver con tecnología. Tiene que ver con quién controla el criterio técnico que entra al expediente.

Hace unos días escuchamos una entrevista al Dr. Reyes, querellante de la familia del Crio. My. Lic. Vicente Cordeyro, donde sostuvo la necesidad de una reconstrucción in situ y no solamente virtual. Allí se sostuvo algo que parece simple, pero abre una discusión mucho más profunda: la necesidad de una reconstrucción presencial y no únicamente digital. No como capricho metodológico, sino como una necesidad técnica vinculada a la complejidad de la escena.

Y ahí aparece el verdadero problema.

Porque toda reconstrucción —virtual o presencial— nace de lo mismo: evidencia seleccionada, interpretada y direccionada bajo una hipótesis previa. La pregunta entonces no es solamente cómo se reconstruye. La pregunta incómoda es otra:

¿Quién controla la calidad técnica de esa hipótesis inicial?

El punto ciego que casi nadie discute

En muchos debates judiciales aparece una tensión silenciosa: el Ministerio Público Fiscal produce prueba, el organismo técnico trabaja para esa estructura, y la defensa muchas veces llega tarde al análisis metodológico.
Entonces aparece una sensación peligrosa: que discutir la prueba ya es discutir sobre algo cerrado.
Pero la criminalística no debería funcionar como una caja negra. Una reconstrucción no es una verdad.

Por eso la investigación accidentológica es clave. No solo sirve para reconstruir qué pasó, sino para entender por qué pasó y qué debe cambiar para que no vuelva a ocurrir. 

A forensic investigator handles a test tube at a crime scene with an open evidence collection suitcase on the ground.

 Es una interpretación técnica condicionada por: qué evidencia se recolectó, qué evidencia quedó afuera, qué protocolo se usó, y qué hipótesis organizó toda la lectura posterior. Ahí es donde una segunda mirada técnica deja de ser un lujo y pasa a ser una necesidad. El error de pensar que revisar es “molestar”
En Argentina todavía existe cierta resistencia cultural a revisar técnicamente una pericia ya presentada. Como si cuestionar metodología fuera atacar personas.
Y no.

Revisar no implica destruir trabajo previo. Implica validar consistencia, detectar sesgos, encontrar vacíos y entender si la conclusión realmente se sostiene.

Porque en hechos complejos, el problema rara vez está en “la falta de evidencia”. El problema suele estar en cómo se interpreta.

Lo disruptivo no es la tecnología

Hoy cualquiera puede mostrar renders, drones o reconstrucciones 3D. Eso ya no diferencia a nadie.

La verdadera disrupción está en otra parte: mostrar criterio, transparentar método, explicar decisiones técnicas, y permitir control real sobre cómo se construyó una hipótesis. Pasar de una lógica “black box” a una lógica de revisión abierta. Ahí está el cambio. Lo que deja este debate Quizás la discusión no sea virtual vs presencial.
Quizás el debate real sea algo mucho más estructural: ¿Estamos discutiendo evidencia… o estamos discutiendo interpretaciones que nunca fueron suficientemente auditadas?
Y esa diferencia cambia todo.

¿Tenés un caso que necesita una segunda mirada técnica?

Revisamos pericias y elementos técnicos para detectar inconsistencias y definir el mejor camino de trabajo.