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¿Fue el animal, el conductor, la ruta… o la suma de factores que nadie investigó ?
Cuando un animal suelto irrumpe en una vía pública y se produce un siniestro vial, la explicación suele aparecer demasiado rápido: “el animal se cruzó”. Pero desde una perspectiva criminalística y criminológica, esa respuesta puede ser insuficiente.
Un siniestro vial no debería analizarse únicamente desde el impacto. Debe reconstruirse todo el escenario previo, durante y posterior al hecho.
¿De dónde provenía el animal? ¿Existían alambrados, cercos o barreras? ¿Había antecedentes de animales sueltos en ese sector? ¿La vía estaba correctamente señalizada? ¿Cuál era la iluminación y visibilidad? ¿Qué condiciones presentaba la calzada? ¿A qué velocidad circulaba el otro usuario de la vía? ¿Existían controles? ¿Quién tenía la guarda del animal? ¿Había advertencias previas? ¿Qué hicieron —o dejaron de hacer— los distintos actores que tenían capacidad de prevención?
Aquí aparece el verdadero valor del estudio criminalístico y criminológico: no quedarse con el resultado visible, sino reconstruir la dinámica integral del hecho.
La Criminalística aporta la reconstrucción objetiva: huellas, trayectorias, daños, posiciones finales, vestigios, condiciones de la vía, iluminación, visibilidad, velocidades posibles, punto de impacto y comportamiento dinámico de los elementos involucrados.
La Criminología permite ampliar la mirada: contexto, prevención, conductas, controles, factores sociales y ambientales, reiteración de determinados eventos y condiciones que pueden favorecer que el riesgo se transforme en daño.
Porque cuando un animal aparece sobre una ruta, una avenida o una calle, no necesariamente estamos frente a un hecho aislado. Puede existir detrás una cadena de circunstancias que permitió que ese animal llegara allí.
Y tampoco alcanza con responsabilizar automáticamente al otro usuario de la vía.
El análisis profesional debe preguntarse qué ocurrió, cómo ocurrió, por qué ocurrió y qué condiciones hicieron posible que ocurriera.
Esto resulta particularmente relevante cuando existen consecuencias graves o fatales. En esos casos, reducir el análisis a una sola conducta puede significar perder información esencial para reconstruir el hecho y, fundamentalmente, para prevenir que vuelva a suceder.
UNA SEGUNDA MIRADA SOBRE EL SINIESTRO VIAL
En nuestro Estudio Integral Criminológico y Forense de Salta, entendemos el siniestro vial como un fenómeno que requiere una mirada integral.
No analizamos solamente el vehículo.
No analizamos solamente al animal.
No analizamos solamente al conductor.
Analizamos la interacción entre todos los elementos que participaron en el hecho.
Porque investigar un siniestro no consiste únicamente en determinar dónde ocurrió el impacto. Consiste en reconstruir científicamente todo lo que tuvo que suceder para que ese impacto fuera posible.
Y allí es donde una investigación criminalística y criminológica puede aportar una diferencia sustancial: ver el todo cuando la evidencia parece señalar solamente una parte.
La “segunda mirada” no es repetir una pericia, sino revisar críticamente si la reconstrucción realmente contempló todas las variables relevantes.
¿Tenés un caso que necesita una segunda mirada técnica?
Revisamos pericias y elementos técnicos para detectar inconsistencias y definir el mejor camino de trabajo.


